Digamos que cuando era más pequeña solía ser la típica niñita feliz y alegre, un poco tímida, un poco engreída. Cuando ven fotos de mi aula en pre-escolar se preguntan "¿Quién es esa niña de contextura gruesa, cabello corto marrón, labios incipientes, con una lonchera de los "101 Dálmatas" entre sus manos regordetas?, ¿es Carolina?, ¿Adonde se le fue la gordura, porqué está tan delgada?" A lo que yo les respondo "Cambio hormonal, camaradas, el cambio hormonal". Esto no es una autobiografía, no pretendo hablar sobre mí y mi vida en pre-escolar, quiero hablarles de él. Su nombre: una calamidad (para mí lo era), sus apellidos: una comunidad. Esas son las cosas que recuerdo de él, mi único mejor amigo de verdad: “F”. Es curioso, tal vez él no me recuerda, tal vez el no sabe que aun lo recuerdo, y que sus memorias vagan en destino a mi corazón de cuando en cuando. Pero no puedo soportar el hecho de nunca haber escrito sobre nuestra "amistad".
Todo empezó cuando por accidente me dieron, a la hora del refrigerio, un lonchera equivocada. Era de los "Power Rangers" con un lindo cordón rojo. Me acerqué a mi profesora y le dije:
- Miss esta no es mi lonchera- Puse mi voz de ratón, el más pequeño ratón.
- Entonces ¿cuál es tu lonchera, Carito? - Su voz dulce de 20 años y pico me tranquilizaba, porque yo ya había imaginado que Raúl, un niño grande que me odiaba, ya había hecho nada el delicioso contenido que mi lonchera poseía.
- Es una de los dálmatas.- Dicho esto la profesora hizo un llamado a todos y con la misma voz dulce dijo:
- ¿Alguien tiene la lonchera de Carolina?- Y fue ahí donde vi por primera vez en mi vida a "F", Era un niño pequeño y delgado cabello marrón oscuro, dos ojos grandes color chocolate le adornaban el rostro, sus pequitas lo hacían ver más curioso. F se paró de su asiento, camino hasta donde la señorita y dijo:
- Yo tomé la lonchera de Carolina, son del mismo color no fue a propósito miss- Su acongoja miento por un hecho tan simple me pareció molesto, ahora me parece tierno, pero en ese momento sentí que trataba de ganarse a la "miss" con su cara linda y su voz de niño mimado.
- No te preocupes F, siempre y cuando sepas devolver lo que no es tuyo
- Lo siento Carolina- Dijo la pequeña ratita
- No es nada- Dije yo antipáticamente.
- Nunca supe de alguien que le gusten los dálmatas- Lo mire con desconcierto
- ¿Te gustan?
- Me gustan los peritos y el rojo me gusta muchitimo - Hablaba a media lengua, lo sé, éramos niños aun.
- Igual a mí- Dije con emoción
Fue ahí donde comenzamos el largo trayecto de amistad, Hacíamos grupo juntos, salíamos al recreo juntos, comíamos juntos, íbamos a la casa del otro, compartíamos muchas cosas que hacen los mejores amigos.
Como manda la ley de la vida ambos fuimos creciendo juntos, de repente teníamos 11 años, la edad clave, la edad donde comienzan las desfachateces de ser púber. El fue convirtiéndose en un chico alto y con el mismo encanto en sus "súper ojos", yo no era precisamente la más flaca del mundo, pero ya había perdido varios de los kilos que de niña poseía. Las formas propias de una mujer adulta aun no aparecían, pero no desesperaba. A veces me ponía triste pues veía a niñas de mi misma edad con "mini-senos " y "mini-poto”, quería ser igual, a algunas ya les llegaban " los días rojos de plaza vea" y Doña Carolina seguía esperando. Por todos estos factores varias de mis "amigas" empezaron a mirar a F de una manera en que no se ve a un amigo, ahora lo veían como hombre, como un chico lindo, lo veían como un posible romance. Llegue a fastidiarme por esto ¿Por qué acosaban tanto a mi mejor amigo?
Llego el primero de secundaria, además encontré a mi primera mejor amiga: Milagros. Andábamos juntas siempre, y nos confiábamos absolutamente todo. F se sintió fuera de lugar y en busca de aires mas “masculinos", encontró varias amistades de su mismo sexo. Pero esto no significó que ya no éramos amigos. Milagros, F y yo éramos los 3 mosqueteros siempre unidos y juntos para todos lados.
En tercero, mis dos mejores amigos con sus 15 años y sus vagos conocimientos en el amor, consiguieron enamorado y enamorada. Ahí estaba yo, la tonta fanática del rock clásico que no se sentía la más linda, incluso muchas veces ignorada por el sexo opuesto. Podía comprender a Milagros y a su novio a veces salíamos los 3 juntos, a pesar de esto muchas veces sentía que estaba de más (lo estaba), en cuanto a F con su novia, era una de esas chicas que cualquier "fea” como yo supuestamente era les parecía repudiable. No entendía porque me afectaba más que F no estuviera siempre con nosotras que la ausencia de Milagros, hasta que comprendí: sentía y estaba segura que desde siempre me había gustado mi mejor amigo. Hice caso omiso a todos estos pensamientos, me dejó de importar, poco a poco creí que no era importante.
Así se pasaron dos años más, de repente estaba en 5 de secundaria. Las hormonas se habían encargado de su trabajo, me sentía linda aunque no estaba muy segura de que lo era. Las formas propias de la chicas de 16 me tomaron por sorpresa y había bajado todos los kilos que durante 4 años había tenido, puro ejercicio. Milagros termino con su enamorado al igual que F, justo cuando ambos quedaron solteros, Alex y yo empezamos a salir. No es que estuviera loca por él, solo lo hacía para compensar el hecho de creer que nunca podría estar con mi mejor amigo, también compensaba el hecho de que no me mirase y de que tuviera a medio curso babeando por él.
En un viaje que tuve con mis compañeros de curso, estaba muy confundida por cosas malas que habían pasado con Alex. F había estado distante conmigo desde que estuve con él incluso ya no hablábamos ni por internet, ni por ningún otro medio, nuestras conversaciones eran así:
- Hola Caro
- Hola F
(...)
-¿Como estas?
-Bien, estoy estudiando religión
-Ah entonces no te molesto
- No me molestas F.
- Ya te molestaste
- Que no lo estoy
- Que si solo dime si te perturbo
- Déjate de bromas - No entendía el porqué de su estupidez, ¿qué rayos le sucedía?, ¿que había hecho para que se ponga tan sarcástico y fastidioso?.
Hubo un viaje de excursión, en uno de esos días estaba pensando en muchas cosas que decidí ir hasta una colina (era visita a la sierra, por lo tanto era una colina), me eché en el frio pasto y pensé en todo lo que me estaba pasando. De repente sentí un temblor muy fuerte (...)
Estaba resbalándome hasta un risco, no faltaba poco para deslizarme hacia la nada. Tuve que soltarme, una roca golpeo mi cabeza. Justo antes de quedar inconsciente, recuerdo muy borrosamente como un rostro tomo mis brazos a punto de soltarse de la colina, antes de que yo pudiera morir (...)
Desperté en una camilla de hospital, moreteada, golpeada, me dolía la cabeza el corazón, y lloré. Eran tantas injusticias que ya no tenía idea de por qué tantas cosas malas me pasaban, sentí miedo y desdicha. Milagros se acerco, estaba muy triste me tomo de la mano y me dijo:
- F te salvo la vida.- Confundida y con el corazón adolorido, sentí que mi rostro tuvo una expresión de sorpresa, mire a mi amiga ella sonrió con pesar.
Cuando pude mejorarme, me informaron que mi grupo de curso tuvo que regresar hacia mi ciudad local; como tenía que recuperarme me quede en la sierra unos cuantos días más. Al llegar al colegio me sentía algo intimidada todos me miraban con una expresión de "Oh, sobrevivió a la muerte". Encontré a Milagros entre un pasillo y antes de que preguntara "como estaba" le dije
- Donde esta F?, tengo que hablar con él.
- Antes de que se fuera me dejó esto para ti
- ¿Se fuera?, ¿adónde?,
- Carolina...- se quedó pensando- ... Su papá consiguió trabajo en otro país, desde hace un mes estaba con ese mal estar, nunca nos dijo nada para no preocuparnos, el ya no vive aquí.
- Pero si solo fue una semana... - Esta estupefacta
- Creo que es mejor que leas la carta, amiga.
(...)
“Carolina, en este mismo instante debes estar en la camilla del hospital, pensando en cómo rayos pudiste sobrevivir a morir. Bueno te salvé, estaba buscándote por el temblor porque quería hablar contigo, te encontré, vi como rodaste hacia el risco, quise sostenerte, corrí pero el temblor era tan fuerte que casi me resbalo también. Cuando llegué una roca te había noqueado te desmayaste en mis brazos y pude cargarte a tiempo. No podía creer que casi ibas a morir. Lamento todo lo que paso, pero lamento más no haberme despedido como es debido, a mi papá lo cambiaron a otro país desde hace un mes. No te lo dije ni a ti ni a Milagros porque no quise ponerlas tristes ustedes son mis mejores amigas. Pero hay algo que nunca supiste y creo que debes saberlo: Se que siempre te sentiste fea o poco linda, me ha agradado como has ganado confianza, tal vez sientas que ahora eres más bonita. Pero yo siempre te quise tal y como eras, siempre fuiste tan bonita para mí, tan perfecta, tan inaccesible. Lamento decirte esto tan tarde, siempre te lo quise decir, estaba esperando el momento adecuado. Por eso que no hablaba contigo, me sentía tan poco controlado pensaba que si te hablaba no aguantaría más que te lo diría todo tan de golpe. ¿Recuerdas cuando nos conocimos en inicial o cuando me decías "Cabeza de huevo" entonces me reía como estúpido? ¿Cuando a veces en primaria peleábamos por ver quién comía más rápido? Jamás olvidare esos recuerdos, porque son miles, jamás te olvidaré, jamás. Bueno tengo que despedirme, tal vez no sientas lo que yo por ti, pero es que te quiero, te amo. F."
Pasaron los meses, lo ubique por redes sociales, por chat, pero nunca estaba, le mandada mensajes que no se enviaban pues mi celular nunca tuvo cobertura, hasta que al fin pude responderle, pero él no me ha devuelto el mensaje. Tal vez se olvido de mí o de lo que siente.
Ahora que estoy en otra ciudad, hay tanta gente que es difícil volver a encontrar a alguien; hace poco creí haberlo visto .Tal vez estuvo de visita y lo admiré desde lejos. Momentos después sentí que un par de "súper-ojos" me miraban pero seguí caminando. El me salvo la vida eso siempre lo tendré presente, me salvo de estar sola durante mis años en inicial, en el colegio y salvo mi autoestima. El salvó mi vida, es por eso que siempre estará en mi, siempre esperare que unos "súper-ojos” me vuelvan a mirar para yo poder mirarlos de otra vez.

Es una buena historia, Carolina. Puedes mejorar en lo de la redacción, pero veo que te encanta escribir. No la abandones.
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